The Outsider

28 July, 2008

Patas como de perro (1)

Filed under: Africa, Me and my research — periploca @ 10:46 pm
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Como algunos sabéis, el proyecto en el que trabajo actualmente se desarrolla en Etiopía, más concretamente en el suroeste del país, cerca de la desembocadura del río Omo en el impresionante lago Turkana. Para los que tengáis un mayor interés  en el tema podéis visitar la página web del proyecto pinchando aquí

Una de las cosas que más me gustan de este proyecto es la dimensión humana con la que cuenta. En el área donde trabajamos existen varios grupos étnicos diferentes, aunque en términos generales se podrían distinguir 7 con 4 líneas lingüísticas diferentes y ninguna directamente relacionada con el amhárico (primera lengua oficial del país). Entre todas las etnias que habitan el área yo he tenido oportunidad de interactuar con los kara y los mursi y cada vez que tuve que bajarme del vehículo y hablar con ellos tuve la misma sensación. Vulnerable y frágil en un medio en el que ellos son hábiles y fuertes.

Pero sin duda, lo que más molesta a una parlanchina irredenta como yo es no poder hablar con la gente sin pasar por el traductor. El canal siempre es el inglés, que tampoco es mi lengua materna y por más que quiera siempre será la lengua en que trabajo, no en la que me río a carcajadas (o no de momento). Y la risa, y más a carcajadas, es importante cuando se está en África. Y además de que en el canal ya pierdo información, el traductor está a veces tan limitado como yo, y no solo por nuestro escaso dominio de la lengua de Shakespeare, sino porque los occidentales organizamos los pensamientos en estructuras incomprensibles para ellos. Por ello, ante preguntas como “¿Cuántos años tienes?” están desarticulados y balbucean como pueden una edad aproximada que ni es la suya, ni la de nadie que conozcan. Sencillamente a nadie le importa saber una edad; los momentos claves los rigen eventos como la capacidad de tener hijos o de guiar a un rebaño de cebúes sin ayuda.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando sacas de su ambiente a un mursi de unos 35 años, lo llevas un año a Sidney – que sin haber salido nunca de la sabana africana da igual ir a Sidney que a Villafranca del Bierzo -, le enseñas inglés, a usar un portátil y le das un móvil? Pues pasa que tienes un elemento extramadamente interesante para un antropólogo, y en mi caso, a un conocedor del medio sabanoide con el que, atención, chateo por las noches antes de irme a la cama (en un precario inglés escrito, cierto, pero nos entendemos) y preparo mi próximo viaje a Etiopía. Este es Olisarali Olibuli (de ahora en adelante Oli). Como todavía no entiende lo que son los royalties no voy a poner una foto suya aquí sin su permiso. La historia de porqué Oli fue a Sidney os la cuento otro día.

Oli es una tabula rasa sobre la que todo sobre el mundo occidental está por aprender. Hay que tener cuidado por tanto con cómo te diriges a él y qué cosas le enseñas (Miguel ya le ha enseñado el potencial del Open Source en la red).

Algo parecido debe estar escribiendo él en su blog acerca de mí. Me lo imagino, tecleando despacito cuidando los errores tanto como puede (no como yo, que voy como las balas y me como letras). “La chica blanca habla raro y hace muchas preguntas, no entiende nada y hay que repetirle todo muchas veces hasta que comprende el significado de las cosas”. Dejando esto al margen, porque es probable que Oli no tenga blog, siempre te sorprende con algo nuevo, por ejemplo, él es uno de los “webmasters” de la página de los mursi que se mantiene en Oxford.

Y ahí ha sido la última vez que le he visto, en Oxford. Es extremadamente interesante, rozando lo extraño, encontrarse con Oli en Oxford. El contexto espacial define tanto las relaciones con las personas que cuando le ví allí me parecía alguien desconocido, casi irreal, y ni yo me creía que le fuera a entrevistar con el fin de entender mejor cómo su gente se mueve en el valle del Omo. Como si fuera de pega o falso que él en realidad fuera un mursi.

Oli ha estado en Oxford con otro mursi amigo suyo que empieza a tener unos rudimentos de inglés, para aprender a manejar sin ayuda la página web que habla de ellos y que financia una de las fundaciones que abundan en este país para la protección de los derechos de las minorías étnicas (paso de hacerles publicidad).

Podría contar muchas cosas de las entrevistas que les he hecho, ya las iré contando en sucesivos posts. Hoy solo quiero transcribir la conversación acerca de los damanes:

David Turton (DT): Are there hyraxes in Mursiland?( mostrándole una foto), you know, what they also call the rock rabbits

Olisarali (O): Oh yeah, where my parents live there are many, they run all around and are very small. They live inside the rocks

DT: Are they easy to follow? Do they live far the hyraxes?

O: They are not fast, but there are many near my parents

La siguiente pregunta es la que siempre hace mi colega David Turton (con muchos años de experiencia en Mursiland) porque sabe que se lo comen todo, o casi todo)

DT: Do they taste good? are they tender?

O: (muy ofendido, como si le acabaran de insultar): Noooooo (un no larguísimo, el de los africanos cuando niegan cantando), you never eat a rock rabbit

DT: why not Oli? are they holy animals or anything?

O: No they are not, you don’t eat them because the have the paws like the dogs, and you do not eat dogs, do you? // No, no son sagrados, pero no se comen porque tienen las patas como perros, y los perros no se comen, no?

Los perros no se comen, o no en Mursiland desde luego.

Aquí se abre la segunda parte, ¿por qué los damanes tienen patas como perros?

3 Comments »

  1. Hace many, many years un lingüísta muy listo llamado Sapir se dio cuenta, junto con sus discípulo Whorf (whorf,whorf, como un ladridito) que el lenguaje regía tu forma de pensar. Él estudió a los indios hopi en América y se percató que su forma de medir el tiempo y su forma de nombrar al tiempo tenía mucho que ver. Lo llamó relativismo lingüístico. Si el pensamiento es primero o es primero el lenguaje no está del todo claro hoy día. Piaget decía que el niño no es capaz de hablar hasta que no tiene intelecto suficiente; Vogotski, sin embargo, asegura que el pensamiento del niño se desarrolla gracias a que lo organiza con su lenguaje. Así que, ¿qué es primero? ¿el no saber decir tu edad o el no tener una edad? (obvia esta última pregunta que es de coña)

    Por otro lado, fíjate lo que somos los humanos del norte. El Turton este va en plan Heart on Darkness y le dice “¿a qué sabe el perro?” y, claro el otro le dice “¿tú comes perro, jodío?”

    Comment by gloria — 29 July, 2008 @ 12:25 pm

  2. Yo creo que lo que les pasa a los Mursi es que en general el pasar del tiempo les importa más bien poco. Básicamente ellos quieren saber dónde no va a haber moscas tse-tse y cuándo va a llover, y si tienen 45 o 10 años, pues no les es esencial para sobrevivir. Al pobre Turton le queda poco de inocente y sabe que cuando un mursi sabe hasta dónde vive un animal es porque se lo ha comido alguna vez y lo que en realidad ignoraba es que los damanes tienen las patas como de perro…lo cual es una clasificación interesante. Uno se come lo que no tiene patas como de perro.

    Comment by periploca — 29 July, 2008 @ 1:17 pm

  3. Entrañable la historia de Oli y sus criterios gastronómicos. Tiene que ser fascinante poder comunicarse (aunque sea con dificultad) con una persona que ve el mundo de una forma tan distinta, y presumo que mucho más natural (como el yogur) que un occidental de piel color pescadilla-fluorescente de laboratorio.

    Muy interesante lo del relativismo lingüístico. ¿Cómo pensaría Eurípides?

    Comment by Copépodo — 21 August, 2008 @ 9:21 am


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